Nace sin piernas ni brazos y cría a sus dos hijas sin la ayuda de la mujer: "Es el mejor papá del mundo"

 


El amor que un padre siente hacia sus hijos puede llegar a picos muy altos y puede hacer cosas aparentemente imposibles; por un hijo, se escalaría la montaña más alta del mundo para luego hacerlo de nuevo. El amor del padre siempre ha sido el que ha tenido viva la relación entre Elida y su papá Pablo Acuna, un hombre de Paraguay de 60 años que siempre ha cuidado de sus dos hijas no obstante la ausencia de la madre y una situación nada fácil...


Sí, porque Pablo, desde que nació, ha tenido que luchar con una malformación física por la cual no tiene más las articulaciones inferiores y superiores; Pablo en efecto no tiene ni piernas ni brazos y se mueve y duerme transportado sobre una carretilla especialmente ralizada para él. Una condición física rarísima que de hecho no le ha bloqueado ningún camino; no obstante la mujer haya abandonado a la familia hace más de 26 años, Pablo siempre ha pensado como primera cosa en la salud y el bienestar de sus dos hijas. Para sacar adelante la familia, no obstante la malformación, ha pensado también la abuela de las niñas.

Una de las hijas, Elida Acuna, ha contado: "Mi padre es mi mundo. Es mi amigo, confidente y es el mejor papá del mundo. Por eso he dejado mi vida en Argentina y he venido para estar con él y cuidarlo, porque mi abuela no puede ayudarlo más, ya que es muy anciana. No puede moverse solo, depende de otra persona incluso para ir al baño, pero puede responder al celular componiendo el número con la naríz y utiliza del mismo modo también el control remoto de la TV."





Ahora que la abuela se está volviendo cada vez más anciana y frágil y no puede ocuparse como una vez de la familia y del hijo discapacitado, Elida, la hija menor de Pablo, sabía que la mejor cosa que debía hacer para intercambiar todo el amor que el papá les había dado a ellas de pequeñas era mudarse con él y cuidar del padre. Elida ha contado: "No he visto nunca a mi padre triste. Siempre está alegre y me da consejos muy sabios, aunque si nunca fue a la escuela. Es una persona muy inteligente, lo admiro. ¡Es el mejor papá del mundo!"

Por suerte, no obstante la edad, Pablo no ha sufrido nunca de ninguna otra enfermedad y generalmente está en buena salud. Ahora que la hija Eida se ha transferido con el padre, el hombre espera realizar un sueño: tener una casa propia, visto que siempre han vivido alquilando y ahora el propietario quiere desalojarlos. ¡Pero ahora que la familia finalmente se ha reunido, todo será posible!



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